Nuestro enfoque del servicio a administraciones públicas
Hay una pauta estadísticamente significativa que muestra que hay MUCHÍSIMOS proyectos públicos en los que el desarrollo final no se corresponde con el coste que la administración pública ha pagado por él. Y hay varias causas para que esto sea así.
- En los menos de los casos, se debe a un gasto “a la ligera” de un dinero que no es del que lo gasta. Puede doler, pero esto existe y por qué no decirlo. Pero probablemente sólo le duela a quien no actúa así, por lo que si a ti lector, que eres técnico de una administración pública, te ha dolido esa afirmación, que sepas que precisamente no iba por ti.
- En la mayoría de los casos sin embargo, unos malos (o no suficientemente buenos) resultados se deben al solapamiento de varios problemas, combinados en dosis diferentes en cada caso:
- Por un lado, la falta de criterio técnico específico: el concepto de informática es demasiado amplio, y en las administraciones públicas esa amplitud se convierte en problema muchas veces, ya que al técnico informático se le encargan tareas y proyectos de mil temáticas diferentes, con el único nexo de “ser informática”. No es que sea difícil abarcarlas todas y tener criterio en todas, es que es sencillamente imposible. Y cuando este criterio no existe o es limitado, es fácil que el técnico dé por buenas propuestas que sólo un auténtico especialista en la matería podría valorar adecuadamente para detectar deficiencias.
- Por otro lado, la mecánica de selección de proveedor: es lógico que los proyectos públicos salgan a convocatoria también pública, y se concedan en régimen de concurrencia competitiva. Pero este modelo en la práctica tiene carencias en lo relativo a “adecuación” del proveedor. No basta con tener un IAE determinado, un volumen de facturación X y una propuesta económica a la baja para convertirse en el proveedor ideal para un proyecto. Una empresa privada charla con los proveedores, los conoce antes, escucha sus argumentos, valora su portfolio y sus clientes, revisa con atención los casos de éxito. Una administración pública muchas veces sólo puede escoger en base a una declaración de promesas impresa, y eso lleva en ocasiones a optar por la solución que mejor ha sabido atacar los puntos de valoración, aun sin ser en el fondo una buena solución.
- Y por último, la capacidad de maniobra durante el proyecto: más de una vez hemos oido expresiones como “es que se sujetó a lo que ponía el pliego”. Los técnicos de las administraciones públicas temen, y con razón, estas situaciones: una vez que se ha concedido un proyecto, la capacidad de presión de la administración es más limitada que la de la empresa privada. Una empresa privada puede recurrir con libertad al “si no responde a lo que yo quería, no lo pago”. Pero la administración pública está sujeta a un pliego que puede tener lagunas, y por ellas puede colarse una buena parte de la excelencia del proyecto. Sujetarse a un pliego es una cosa. Hacer lo idóneo a partir de lo que especifica el pliego, es otra cosa bien diferente.
Toda esta disertación viene a colación porque en BDS creemos firmemente que la excelencia hay que perseguirla en todos los proyectos, y con mayor intensidad en los que son para un servicio público. Estamos orgullosos no sólo de nuestros proyectos para administraciones públicas, sino también del presupuesto de los mismos: sabemos que ofrecemos más por menos, y el resultado ha sido SIEMPRE excelente y así nos lo han reconocido las administraciones públicas correspondientes, desde pequeñas entidades locales hasta administraciones de rango estatal.
Estaremos encantados de mostrarte esos proyectos, y de aportarte datos sobre el presupuesto de cada uno de ellos para que puedas valorar nuestra relación calidad/precio. También para lo público.