Todo proyecto de implantación software conlleva una fase inicial de análisis. Cuando el proyecto sale a convocatoria pública, es perfectamente posible (y lo más frecuente) incluir esta fase dentro del alcance de la licitación, como una primera fase de ejecución de la misma.
Sin embargo, en muchos casos resulta conveniente para una completa y precisa definición en los pliegos del proyecto a ejecutar que dicho análisis sea PREVIO a la licitación y no forme parte de la misma. De este modo la institución promotora del proyecto consigue:
Calidad de servicio
El análisis del proyecto (que es la fase más crítica del mismo) será realizado por personal totalmente especializado y con experiencia, puesto que una vez licitado el proyecto global disminuyen las posibilidades de control sobre la distribución interna de tareas que realiza la empresa adjudicataria.
Capacidad de decisión
Sobre TODOS los aspectos del proyecto, ya que lo que finalmente se licitará será la ejecución de un conjunto de tareas perfectamente definido, y en tal definición habrá participado activamente la institución.
control
Sobre la evolución de la ejecución del proyecto, puesto que cada tarea o grupo de ellas llevará asociada una estimación de tiempos y unos medios de control.
Ahorro de costes
A resultas del análisis, será posible realizar un dimensionado económico del proyecto mucho más preciso, no licitando "a bulto" sino en base a una previsión de días u horas de trabajo bien definida.