Muchas empresas y desarrolladores llevan a cabo proyectos completos bajo tecnología sin utilizar JavaScript, o utilizándolo apenas para validar campos de formularios y usos similares.
Entonces, ¿por qué utilizar esta tecnología, que a ciertos niveles de exigencia supone un notable grado de dificultad técnica?
La respuesta es sencilla: Por la tremenda mejora de la experiencia de uso de las aplicaciones que supone su utilización:
JavaScript y Ajax salvo raras excepciones no son la única forma de resolver una prestación, pero SÍ la forma de hacerla mucho más cómoda de utilizar por el usuario